domingo, 15 de septiembre de 2013

MICROPROYECTO- TRABAJO FINAL
























MICROPROYECTO
LECTURA Y ESCRITURA  COMO DESARROLLO DE APRENDIZAJE EN LOS NIÑOS

GLORIA PATRICIA  ZULUAGA
UNIVERSIDAD PONTIFICIA BOLIVARIANA
2013






En los procesos de enseñanza y aprendizaje la lectura y la escritura han sido temas de  investigaciones y estudios;  de los cuales han surgido varias propuestas que tratan de encontrar soluciones a grandes problemas que afectan desde los resultados de las pruebas de Estado hasta el desarrollo del país. Es por esto que las indagaciones realizadas se ajustan al tema de lectura escritura y desarrollo de aprendizaje  en los niños puesto que los investigadores en sus artículos manifiestan una gran inquietud acerca de los procesos cognitivos de los niños y cómo estos influyen en su desarrollo, su interacción y relación con el mundo que los rodea, la importancia de la lectura y el modo de motivar a los pequeños a entrar en ella.

Para comenzar se tienen en cuenta las experiencias de la primera infancia- desde el nacimiento hasta los seis años que es la etapa fundamental del desarrollo infantil y por lo tanto de los procesos lecto-escritores, por tal motivo se hace reflexión de la Bebeteca como puente para pasar a la lectura convencional. La forma de trabajo que se propone en la Bebeteca consiste en la animación a la lectura en la primera infancia y durante la etapa de alfabetización inicial, se fundamenta en estos argumentos:

·         Fortalece la vinculación comunicativa y afectiva entre los libros y los seres queridos entendiéndose como seres querido la familia que es vital en los procesos de aprendizaje y ayudan al desarrollo emocional e intelectual de todos los participantes.
·         Es importante el acompañamiento de una persona adulta a un niño o una niña en la exploración de la literatura infantil, esto despierta el amor por la lectura.
·         La magia de la lectura de textos que son acordes con las necesidades y expectativas de los niños y niñas contribuyen en el proceso que requiere un lector autónomo (sentido, fluidez, predicción, inferencia).

·         Es un proyecto que involucra a diferentes mediadores (padres y madres, maestros y maestras, bibliotecarios y bibliotecarias…) en este espacio hay un grupo de trabajo comprometido en la formación simultánea y sistemática de sus integrantes en el amor por la lectura. En este lugar se tienen en cuenta las dimensiones para el desarrollo integral del niño donde la dimensión socio-afectiva ocupa un lugar especial, allí padres, madres y adultos hacen provecho de este espacio cultural con un acompañamiento amoroso y paciente para leer con las bebés y los bebés los libro y así participar de las actividades.

La dimensión socio-cultural es la que propicia al niño o niña como se afirma en el MEN  (2009), “El afianzamiento de su personalidad, autoimagen, autoconcepto y autonomía esenciales para la consolidación de su subjetividad”; también, para el caso se hace la respectiva revisión bibliográfica del tema, desde la importancia de la intervención en los primeros años de vida del sujeto, consignada y basada  científicamente en la Política Educativa para la Primera Infancia hasta las propuesta educativas de algunos autores como  Zubiría (2001), Cassany (1999), Teberosky y Tolcninsky (1992), Doman (s.f), Ferreiro y Teberosky (1979)  y Goodman (1992). Algunas de ellas son de enfoque alfabético (tradicionalista), y otras de enfoque vanguardista.  A partir de esta mirada se presenta la Bebeteca como puente articulador entre la génesis del lector y su ingreso en el mundo de lo simbólico en la escuela Según Reyes (2005) afirma “Se parte de la base de que en el desarrollo de lo cerebral humano son determinantes tanto la influencia genética como la ambiental”, así lo precisa (s.f., citado por Fraser, 2003, p.89): quien sostiene que en la vida los genes y el ambiente son inseparables afirmando que los genes bosquejan un sistema básico del cerebro y que la estimulación del medio ambiente puede ser la luz que llega a la retina de los ojos del bebé  o la voz de su madre al nervio auditivo enciende y apaga los genes, afinando estructuras cerebrales antes y después del nacimiento.

Otras investigaciones científicas corroboran que las experiencias de la primera infancia empiezan la formación de sinapsis de los circuitos de sensaciones en diferentes zonas del cerebro humano. Después el desarrollo del lenguaje y la cognición dependen en su mayoría de la estimulación recibida durante los dos primeros años de vida, específicamente el habla y la lectura por eso es muy importante una adecuada atención durante la primera infancia pues esta garantiza a niños y niñas, la adquisición de mejores condiciones para el desempeño en su educación en diferentes niveles y estas condiciones se van a ver reflejadas en su vida laboral y social. Esta primera etapa es tan esencial que ahora es reconocida oficialmente en La Nueva Política Educativa para la Primera Infancia en Colombia:
“La educación inicial es un proceso permanente y continuo de interacción y relaciones sociales de la calidad, pertinentes y oportunas, que permite a los niños y niñas potenciar sus capacidades y ampliar competencias en función de su desarrollo pleno como sujetos de derechos” (MEN, 2009, p.8). Asimismo, son las interacciones con el entorno las que le permiten al niño conseguir habilidades y competencias para vivir en el medio, son estas mismas de manera creativa y flexible las que aplican en su desempeño y conducta cotidiana. Como los primeros años son decisivos en el desarrollo del niño es necesario que tenga un ambiente escolar y familiar favorable y adecuado a sus necesidades, además de condiciones afectivas y emocionales que lo hagan sentir amado y respetado puesto que los niños deben su aprendizaje y facilidad para actuar a la unión de varias dimensiones que les posibilitan el avance por distintas etapas de desarrollo: socio-afectiva, corporal, cognitiva, comunicativa, ética, estética y espiritual. Todas las dimensiones tienen un grado de importancia en el desarrollo integral del niño pero una de las principales en fortalecerse es la dimensión comunicativa ligada al lenguaje.

Ferreiro y Teberosky (1979) se han dedicado a estudiar la evolución psicogenética de los sistemas interpretativos que los niños y niñas hacen para entender la representación alfabética del lenguaje. Según sus estudios las etapas por las que los niños pasan en su evolución de la lengua escrita se resumen en tres niveles:

En el nivel I el dibujo y la escritura son reconocidos por los niños como dos formas de representación gráfica porque en este nivel utilizan elementos similares como: líneas rectas, curvas y puntos, percibiendo la diferencia entre estos en un principio organizador: la forma de las letras es arbitraria y están organizadas de forma lineal. A la vez comprenden  que las letras son usadas para dar nombre a los objetos para representar una propiedad de estos. No obstante se preguntan por las condiciones (en cantidad y variedad) que la escritura debe tener para que sea entendible.

En el nivel II el niño o niña establece comparaciones entre los nombres escritos y los relaciona con algunas propiedades físicas de representaciones (pequeños, grandes, antiguos, nuevos), Es decir a los principios de comparación intra-relacional-cantidad, variedad- se agrega un tipo de comparación inter-relacional. El nivel III se caracteriza por la comprensión que empieza a tener el niño o niña del sistema alfabético y llegar a saber que este pertenece a un valor sonoro. Se trata entonces de la fonetización de la representación de la escritura. Es en este nivel donde los niños construyen las siguientes tres hipótesis:

La silábica que es el intento por asignarle a cada palabra un valor silábico pero cuando el intento de correspondencia entre grafía-sílaba no encaja, lo conduce a buscarla entre sonido-grafía, es de esta manera que inicia la exploración silábico-alfabética que es el proceso  de construcción donde algunas letras ocupan el lugar de sílabas y otras el de unidades sonoras menores que son los fonemas. En este nivel los niños y niñas empiezan a descubrir que las diferencias sonoras traen consigo letras diferentes, esto quiere decir que dentro del sistema de escritura alfabética los niños y niñas al reconocer los las diferencias han llegado a la hipótesis alfabética.

Goodman (1992), plantea que los niños y niñas modernas se encuentran sumergidos en una sociedad alfabetizada que los pone en contacto desde que nacen sin importar su contexto con diversos materiales y formas de lectura y escritura. Es por eso que los niños y niñas llegan a la escuela con unos saberes previos, ellos por más pequeños que sean siempre están haciendo lecturas del medio que los rodea: leen comerciales, pancartas, anuncios y también situaciones, asunto que muchas veces la escuela ignora, le cuesta entender y articular con la enseñanza esas experiencias que llevan los alumnos de su vida cotidiana al espacio áulico.

La adquisición de la lectura y la escritura en el niño antes de ingresar a la escuela primaria no es algo nuevo, por el contrario tiene ya una larga tradición que podría remontarse a la década del 60 en la que Durkin (1966) efectúa un trabajo precursor sobre los lectores precoces. Esta investigadora se había puesto en la tarea de observar que algunos niños ya sabían leer y escribir cuando llegaban al grado primero. Así se dio cuenta que el aprendizaje temprano de la lectura no afectaba al niño sino que era favorable para su progreso. Este hecho suscitó un gran debate entre los psicólogos y educadores que sostenían que la edad normal para empezar a leer era a los seis años. Mediante las investigaciones realizadas por medio de entrevistas a los padres de los niños se encuentran respuestas basadas en las experiencias que narran los padres de familia sobre sus hijos antes de entrar a la escuela donde cuentan cómo hacen lecturas con frecuencia a sus hijos  y cómo los niños demandan gran atención y ayuda de los adultos para leer y escribir, es un espacio vital donde los padres disfrutan con sus hijos de una gran variedad de condiciones de lectura y escritura.

Wells (1985) hizo una investigación en casas de niños de diferente nivel socioeconómico y observó diferencias entre los niños de NSE (Nivel Socioeconómico) medio y NSE bajo, los primeros habían tenido múltiples experiencias de lectura antes de los seis años, mientras que los del nivel bajo no habían tenido ninguna. De ahí encuentra una fuerte correlación entre el número de experiencias, también, Darwin (1970) explica que el aprendizaje de la lectura y la escritura, en este paso de dichas experiencias influyen factores como el nivel de escolaridad de los padres, el lenguaje que se usa en la familia, la disponibilidad de materiales y los hábitos de lectura de la familia.

Debido a las diferencias de estos dos grupos socioeconómicos se comienzan a analizar los aspectos que se refieren a los niños prelectores sobre la escritura: la interpretación de conocimientos como letra, palabra, oración y sonido (Reid, 1966; Sinclair, Jarvella, & Levelt 1978), el reconocimiento de acciones lectura y escritura (Darwin, 1970), las formas preconvencionales de escritura (Read, 1971), la lectura y la escritura en el medio (Hiebert, 1980) tanto estos como los primeros trabajos de (Durkin, 1966) proponen la especial importancia al centrar la atención sobre lo que los niños saben antes de llegar a la escuela ya que en esos conocimientos previos sientan las bases para reconocer el inicio de la alfabetización convencional. Los niños inician sus procesos cognitivos en el hogar por ello resulta interesante para las investigaciones analizar además de las características socioculturales de la familia, las actividades que realizan en la casa para promover la alfabetización.

A partir del momento en que se reconoce que los niños llegan a la escuela con conocimientos sobre la escritura se deduce que adquieren esos conocimientos a través de sus padres. Como ya se ha mencionado anteriormente los niños necesitan un acompañamiento constante de sus padres o un adulto que esté con ellos en su proceso lectoescritural. Es evidente que los niños están haciendo constantes lecturas en su medio. Al hablar de lectura es necesario que el adulto entienda que no es un ejercicio de fuerza sino una actividad de disfrute y goce donde el niño escucha, habla, lee y hace sus propias interpretaciones, se debe  permitir que lo haga de forma espontánea. Este es tal vez el asunto que a padres y maestros les queda difícil comprender, se menciona constantemente la importancia de leer pero se hacen prácticas monótonas que en vez de acercar alejan de la lectura.

 Conforme con lo citado por (E, 2011)  desde sus inicios la escuela ha planteado la lectura y la escritura como adquisición de técnicas en las que se enseña cómo trazar letras por una parte y por otra la repetición de dichas letras para formar palabras donde no se dan herramientas para el desarrollo del pensamiento dejando así a un lado la creatividad del maestro, este aspecto debería estar por encima de la adquisición de la técnica dada la importancia de que  los niños  accedan directamente a los objetos de aprendizaje y enuncien sus propias concepciones de lo que observan a su alrededor puesto que el niño necesita estar en contacto con su entorno.

Como bien se sabe primero se da el proceso oral, el leer y escribir deben ser aceptados como conocimientos posteriores y mucho más si se tiene en cuenta que el niño primero observa, se comunica verbalmente y luego asigna a los símbolos de la escritura su propio código, en este sentido los docentes deben reconocer que los niños primero razonan y después plantean lo que la escritura representa por lo tanto sería ideal que en todas las escuelas públicas se diera una eficacia en la educación inicial que se oriente al encuentro de lectores en potencia
Donde se respete al niño y se le reconozca como un ser capaz pensante quien hace todos los esfuerzos para manifestar su creatividad por medio de sus propias vivencias y saberes.

Con respecto a los procesos lectoescriturales el ensayo de Ferreiro plantea una inquietud que se expresa a partir del siguiente enunciado: “a propósito de la escritura los niños piensan y su pensamiento tiene coherencia, validez, y un magnífico potencial educativo (…) reducir su aprendizaje a una técnica es infantilizarlos menospreciar su intelecto e impedirles tener contacto con los objetos
En los que la escritura se realiza”. (p.7).  A través de esta cita se puede deducir que la mejor manera de sumergir a los niños en el maravilloso mundo de la lectura y la escritura es respetando su propio ritmo de aprendizaje y sus interpretaciones pues cada cual interioriza el conocimiento de forma diferente y en eso el docente debe ser muy prudente, saber cómo corregir, no pretender que los alumnos piensen como él quiere.

Cuando los niños son escuchados abiertamente son estimulados y son capaces de desarrollar un gran amor por la lectura, llegan con facilidad a la comprensión de esta y son capaces de producir textos que tienen sentido. Por eso sería interesante que la escuela considerara la actividad de la lectoescritura como un principio de estímulo y estar orientada a fomentar en las generaciones el gusto por la lectura intencional que es aquella que posibilita la apropiación del conocimiento y por la escritura como expresión y producto de observación del medio y de la interacción con los otros. Vale la pena reconocer la invitación que  hace Ferreiro a hacer parte del proceso temporal; es decir los docentes deben adaptarse a las nuevas exigencias del medio, al momento que se vive y así mismo adaptar esos cambios a las necesidades de los estudiantes.

La literatura infantil es un eje fundamental para involucrar a los niños con la lectura con el fin de despertar la creatividad y el desarrollo de la imaginación. Para tal propósito se plantean tres aspectos básicos: 1) Funciones de la literatura infantil: 2) Papel del docente como promotor de la literatura infantil: y 3) Estrategias que favorecen el aprendizaje natural de la lectura, relacionadas con literatura para niños. En medio de este proceso los niños aprenden a partir del lenguaje que escuchan por eso el desarrollo de dicho lenguaje se da proporcionalmente al entorno lingüístico; es decir entre más rico sea ese entorno más rico será el desarrollo del lenguaje, luego el proceso de apropiación continúa en sus años de vida escolar por lo tanto esos años deben estar repletos del vocabulario excitante y las imágenes que proporciona la literatura para niños.

En las experiencias que tienen los niños con la literatura se puede dar la reconstrucción viva o la expansión de eventos pasados  y también la creación de nuevas experiencias a partir de la interacción con géneros diferentes (Lukens, 1999) señala que “un género es una clase o tipo de literatura que tiene un conjunto de características comunes” (p.13). De modo que se puede hablar de cinco géneros: a) ficción o literatura novelesca o de misterio; b) literatura tradicional, representado por las fábulas, leyendas y mitos; c) fantasía relacionado con temas fantásticos; d) poesía y e) realista, vinculado con las biografías. Todos estos géneros se fundamentan en la función imaginativa de la literatura la cual permite al alumno el enriquecimiento personal, relación con la cultura, el contacto con mundos diferentes lo que favorece el desarrollo del pensamiento divergente.  

Al hablar de la participación del niño de la literatura desde su nacimiento como juego o diversión y también cuando va a la escuela es pertinente nombrar a (Rodrigez, 1991) quien dice que el niño desde su nacimiento está en un mundo de productos literarios que su cultura le propone para diferentes fines a través de diversos medios (e.g. televisión, radio, cine), también oye canciones de cuna, se le leen o se le narran cuentos. El niño juega con las palabras, canta, aprende adivinanzas, también pueden aprender algunas reglas de funcionamiento del texto literario de forma inconsciente, hecho que le permite desarrollar esquemas previos sobre el funcionamiento del lenguaje escrito, esto le será de mucha utilidad para el aprendizaje de la lectura. Es por eso que una de las principales actividades espontáneas de expresión oral y de lectura en los niños es el disfrute de los cuentos. El cuento es el más común, adecuado y aceptado en todas las edades (vannini, 1995).

Para la participación del estudiante en la literatura es necesario que el profesor aprenda a reconocer los gustos y necesidades de cada alumno como también respetar su ritmo de aprendizaje ya que unos aprenden más rápido que otros. En el aula de clase se debe crear un ambiente propicio en el cual los niños sientan que forman parte del proceso, tengan oportunidad de participar. Para ello es importante que el profesor crea en el alumno y viceversa ya que es muy difícil aprender de alguien en quien no se confía y enseñarle  alguien en quien no se confía. Hay una serie de características de los ambientes escolares que según la revisión de los trabajos de Buss y Karnowsky (2000) y, Roser y Frith (1983) se resumen en las siguientes según las respuestas comunes entre los autores:

- Entusiasmo de los docentes: El docente puede hablar a sus alumnos acerca de sus libros favoritos, muchas veces se encuentran con alumnos deseosos de leer los mismos libros.

- Ambiente rico en libros selectos: El aula de clase debe tener una biblioteca con espacio suficiente para que los niños disfruten de sus libros preferidos, materiales vinculados con los proyectos de aula. La selección de los libros debe ser acorde a la edad e intereses de los alumnos.

- fácil acceso a los libros: los libros de fácil acceso y con una exhibición atractiva son los que se roban la atención del alumno. Disponer de materiales de diversos para las lecturas (i.e. periódicos, cuentos, enciclopedias, manuales, revistas, catálogos etc.) favorece que los niños se apropien del uso del lenguaje, de sus funciones y características (Carlino y Santana, 1996)

- Tiempo para mirar, escoger y leer: los alumnos necesitan tiempo para ojear y leer los libros, si están organizados será más fácil el acceso a ellos, de esta manera se genera la lectura silenciosa donde los alumnos disfrutan de libros seleccionados por ellos mismos.

- Trabajo valorado, expuesto y compartido: los materiales realizados por los alumnos representan el nivel de aceptación que tiene la literatura en el aula y también presenta el esfuerzo de los docentes en ayudarlos para mirar los libros desde perspectivas más amplias al hacer conexiones y comparaciones.

- Valoración a partir de la experiencia: cuando los estudiantes vuelven sobre un libro a través de actividades (e.g. lectura, escritura, dramatización, discusión) estas actividades permiten la reflexión y hacen aprender a querer los libros que de otra manera podrían pasar desapercibidos.

En lo que se refiere a la dinámica de la clase, (Teberosky, 1992) ha estudiado la interacción cuando trabajan en pequeños grupos y enfatiza el valor de los aportes de cada niño. En la interacción se están enriqueciendo mutuamente de sus experiencias y conocimiento. La autora propone  “Si bien la situación de intercambio se da espontáneamente entre los niños, no suele ser aprovechada por la escuela, e incluso se la reprime, por temor a que los intercambios de información sean más bien intercambios de errores que dificultan la enseñanza y alteran la disciplina” (p.36). Los niños saben trabajar individualmente, por parejas o en grupo pero la escuela siente temor de que estas formas de trabajo generen indisciplina. En estos espacios el docente debe actuar como guía y estar atento a las situaciones, además de organizar el grupo teniendo en cuenta el nivel cognoscitivo de los niños para que el intercambio sea fructífero y equilibrado.

Si existe un acercamiento inadecuado a los libros se reduce la lectura a la alfabetización mecánica que produce en los niños “odio hacia la lectura”. Pero muchas investigaciones demuestran que los niños lo que odian no es la lectura sino la práctica escolar, esa que enfatiza la decodificación, fragmentación y mecanización del lenguaje; también como la división lector/ texto y lectura/comprensión (Lerner, 1994).

Para favorecer el aprendizaje de la lectura se presentan a continuación unas estrategias que le apuestan a las actividades en las que se utiliza literatura para niños:

a.- Lectura oral por parte del docente: lectura en voz alta varias veces al día para entretenimiento de los alumnos.

b.- Canciones en láminas: las canciones que se repiten en láminas de papel bond ayudan a los niños a hacer conexiones con modelos que luego pueden encontrar en los libros.

c.- Poesía: los poemas están para ser escuchados. Cuando los niños escuchan poemas sienten curiosidad por conocer el poema impreso.

d.- Lectura silenciosa: los eventos diarios de esta lectura son una estrategia primordial en el proceso del desarrollo de la lectura. Esto les brinda sentido de pertenencia e individualidad.

e- Anticipación de un texto a partir del título: el maestro (a) leerá a los alumnos el título de un texto seleccionado. A partir de ahí ellos construirán sui propia historia. Esta actividad permite desarrollar estrategias para variar, adecuar y comprobar la hipótesis inicial.
f.- Lectura dramatizada de cuentos: es realizar dramatizaciones en el aula de acuerdo con el cuento que escogieron. La implementación de las estrategias debe ser una adaptación al currículo de nuevas alternativas de lectura.
CONCLUSIONES:
·         Las experiencias de la primera etapa de la infancia  que va desde el nacimiento hasta los seis años de edad son decisivas en el desarrollo infantil y también en los procesos lectoescriturales. En ella se hace imprescindible el acompañamiento de los padres en sus procesos de aprendizaje y la manifestación de afecto.
·         Es necesario tener en cuenta la edad y los intereses de los alumnos al momento de elegir el tipo de literatura que se va a trabajar. Pues una mala elección de material puede generar apatía de los estudiantes hacia la lectura, los alumnos no odian la lectura en sí sino la práctica escolar  que fragmenta y mecaniza el lenguaje.
·         La implementación de  estrategias debe dar paso a nuevas formas y             alternativas de lectura donde no se limite el pensamiento del niño por medio de prácticas tradicionales en las que importa más la cantidad de información que la capacidad de reflexión.














TRABAJOS CITADOS


Darwin. (1970).
Durkin. (1966).
E, f. (2011).
Escalante, D. & Caldera, R. (2012) Literatura Para Niños: Una Forma Natural De Aprender A Leer. Extraído de: http://www.scielo.org.ve/scielo.php?pid=S131649102008000400002&script=sci_artext
Hidalgo Z. (2012) Leer Y Escribir Entre La Técnica Y El Pensamiento Creativo. Extraído de: biblo.una.edu.ve/ojs/index.php/UNAV/article/view1158/1117

Hiebert. (1980).
Karnowsky, B. y. (s.f.).
Lerner. (1994).
Lukens. (1999).
Plana, M.; Borzone, A & Benítez, M. (2012) Las habilidades narrativas de niños de 5 años en situación de “hacer que leen un cuento” Revista de psicología vol 8 N°15,2012. Extraído de: Bibliotecadigital.uca.edu.ar/repositorio/revistas/habilidades-narrativas-ninosplana.pdf
Read. (1971).
Reid. (1966).
Reyes, A. (2005) __ Citado por  Mejía, D. (2010) Revista Latinoamericana de Ciencias Sociales, Niñez y Juventud, Manizales, Doctorado en Ciencias Sociales, Niñez y Juventud del Centro de Estudios Avanzados en Niñez y Juventud de la Universidad de Manizales y el Cinde, vol. 8, num.2, p.p 873-883.
Rodrigez. (1991).
Santana, C. y. (1996).
Teberosky. (1992).
vannini. (1995).